17 de juny de 2001

Puigmal, el primero en Pirineos

Son las cinco de la madrugada en pleno mes de junio. He quedado para subir a Pirineos por primera vez pero al final me encuentro que quien me iba a acompañar se borra de la actividad; así que me planteo seguir o no adelante con la aventura. ¡Qué narices! ¡Vamos!.
Tras algo más de hora y media de coche llego a la Collada de Fontalba donde aparco el coche. Mi objetivo: el Puigmal, por circunstancias de última hora, en solitario.


Salgo deprisa y sigo el sendero más evidente que pasa cerca de una fuente. Al cabo de un rato me doy cuenta de que he errado el camino y me estoy dirigiendo directamente al Santuari de Nuria. Decido continuar y, una vez allí, encarar la ruta hacia el Puigmal sin complicarme la vida. No me apetece recular y empezar de nuevo.


Llego a una zona conocida como La Fita, donde el camino hace un giro para encarar ya directamente la bajada a Nuria.


Las nubes juegan traviesas con el sol que se esconde tras ellas.


La Fita a contraluz.


Efectivamente, estoy llegando a Nuria. Veo el edificio desde lo alto y me parece horrendo. Decido no descender demasiado e intentar encaramarme a la montaña un poco campo a través conociendo el carácter poco afilado del pico.


Entro en un terreno inhóspito donde las piedras y la nieve dominan equitativamente el territorio.


Sólo los sarrios se atreven a cruzar por aquí. Los sarrios y yo.


Me siento libre.


Corono lo que podría una antecima y veo a lo lejos el gigante Puigmal.


Sigo entre rocas el camino que más cómodo me resulta hasta alcanzar la cima.


Foto de cumbre a 2913 m.