22 de juny de 2003

PICOS DE EUROPA - PICO TESORERO

Los Picos de Europa son una joya en la geografía peninsular y no hemos perdido la oportunidad de ir a visitarlos de nuevo.


Vamos en plan montañero, pero también (como dice el amigo Kepa), en plan turismo de chancleta.


Llegamos al hotel donde pasaremos las siguientes jornadas y nos vamos de turisteo...


Mirador de la ermita de San Miguel.


Ermita de San Miguel.


Vistas desde el mirador.


Siguiente parada en el monasterio de Santo Toribio de Líébana.


Para terminar la ruta, nos pasearemos por la pintoresca localidad de Potes, en Cantabria.


Monumentos de Potes.


Puente.


Carmina con la Torre del Homenaje.


Un servidor con la citada torre.


Nos vamos a comer algo "ligerito", cuidado con las raciones.


A la mañana siguiente, nos vamos al monte. Nos desplazaremos hasta Fuente De, donde el teleférico nos espera para subirnos de golpe varios centenares de metros hacia la zona elevada del Macizo Central.


Allá vamos.


A punto de llegar a la estación superior del Cable.


El paso que hay que dar para subirse al mirador es el más temido por muchos.


En el mirador del Cable.


Vemos como sube la siguiente cabina del teleférico.


El ganado, una constante en Picos, con Peña Olvidada al fondo.


Tesorero y Horcados Rojos como telón de fondo.


A punto de comenzar a caminar por la pista que nos acercará al collado de Horcados Rojos.


En la zona de la Vueltona.


El Tesorero tiene el perfil de las montañas que dibujan los niños.


Terreno kárstico.


Algo de nieve a medida que ascendemos.


Terreno caótico.


Descansando en la nieve.


Descansando en la roca.


El Tesorero nos espera.


Pero antes un lugar de peregrinaje: Cabaña Verónica.


Más cerca.


Reposando en la entrada.


Con Peña Vieja a mis espaldas.


Vamos a seguir adelante antes de que se nos eche el tiempo encima.


En lo sucesivo, unas trepadillas por terreno descompuesto.


En la rimaya. Que no se suelte esa nieve...


Desde el Collado de Horcados Rojos: el Picu Urriellu.


Qué bello monolito que atrae a escaladores de todo el mundo.


Estamos muy cerca del objetivo. Nos toca trepar un poco.


La cima a nuestros pies.


2570 m.


Regreso por el mismo itinerario viendo como las nubes van ganando terreno.


Nos toca descansar un poco en el hotel, que mañana hay más.


Para hoy, la ruta del Cares: un desfiladero desde Poncebos hasta Caín.


Inicio del sendero en Poncebos.


Vistas al fondo del barranco.


Senda típica de Picos con sus majadas.


Un burrito.


Ruinas.


Mi montañera favorita.


El sendero discurre por la parte superior de la imagen. De infarto.


Juntos sobre el Cares.


My girl.


A lo lejos se encajona el desfiladero.


Sobre el abismo.


Curiosas formaciones de roca.


El sendero desciende.


La roca caliza ha hecho curiosas esculturas.


Incluso ha abierto ojos en la roca.


Descendiendo.


Hacia el río Cares.


Ganadería.


Bellas pozas.


Un vistazo atrás.


Empezamos la zona de túneles.


Avanzando hacia Caín.


Sobre el primer puente de metal.


Qué estrecho...


¿De qué se ríe?


Lo dicho, la roca forma curiosas esculturas.


Seguimos cruzando el cañón.


Más cuevas.


Sobre el segundo puente.


Últimos túneles.


La humedad es una constante.


Seguimos descendiendo hacia el pueblo.


¿Llueve?


Creo que es la roca que llora.


Aprovechamiento hidráulico.


Aguas tranquilas.


Estamos llegando al final.


Mamotretos de metal llegando a Caín.


Entrando al pueblo.


Gimnasia.


Caín nos recibe con nieblas.


Pero nos premia con un buen plato de fabada asturiana.
Hay que preparar el regreso.


De vuelta nos encontramos con una cabra solitaria enriscada.


Cuidado con ellas que más de un accidente han causado en esta aparentemente sencilla ruta.


La cabra.


Para terminar, la visita obligada a Covadonga.
La niebla sigue acompañándonos.


Al igual que las vacas en la calzada.


En los lagos de Covadonga, la situación no mejora.


Habrá que regresar.


Besos a todas.