17 d’octubre de 2004

Via Verde de la Terra Alta

Nos disponemos a recorrer la Vía Verde de la Terra Alta, un antiguo recorrido ferroviario que discurre por las inmediaciones del río Ebro a su paso por el tramo final del Delta. Nos acercan en furgoneta hasta el punto de partida.


Allí nos equipamos debidamente con bici y cascos.



Foto de grupo antes de comenzar.


Imprescindibles los frontales para atravesar los oscuros túneles del tren.


Importante llevarlos encendidos, al menos al entrar en la oscuridad del túnel.


Un vistazo a pie de carretera.


Paisaje.


Una paradita para descansar del recorrido, que es prácticamente siempre descendente.


Los chicos: Robert, Vicenç y yo.


Túnel.


Carmina ciclista.


Una de las múltiples veces que nos detenemos, esta vez en una estación de tren.


Las antiguas estaciones de tren sirven para situarse en el plano.


La luz al final del túnel, no siempre es necesario el frontal.


Al final del recorrido, unas pozas nos esperan, aunque al no ir preparados, dejamos el baño para otra ocasión.


Foto finish con el Ebro de fondo.

16 d’octubre de 2004

Foradada de Montsià

Con sus 695 m de altitud, desde la Foradada de Montsià se domina gran parte del Delta del Ebro. Nos acercamos por la tarde, desde Sant Carles de la Ràpita, con Vicenç tras la jornada de remo de por la mañana.


Es un terreno sencillo que no ofrece apenas ninguna dificultad más que la de caminar.


Él se atrevió a subir con los "zapatos de ir al ambulata" en sus propias palabras.


El nombre del pico se debe a una roca curiosa a modo de puente natural cercana a la cumbre.


Vimos caer el sol desde la cima.


Foto de cumbre antes de que las luces del día se apagasen.


La Punta de la Banya del Delta vista desde la cima antes de descender.

Piragüismo en el Delta de l'Ebre

Comienza el fin de semana multiaventura que nos hemos propuesto para este otoño: piragua, senderismo y BTT.


Nos preparamos junto a la orilla del río para descender un tramo del río Ebre en canoa.



Preparados, listos y remos arriba.


Castillo de Miravet al fondo.


RObert, Vicenç, Joan y yo de derecha a izquierda.


Nieves, Carmina y Celeste.


Ya metidos en el río, toca remar por parejas.


Idílica postal del castillo de Miravet en la ribera del Ebro.


Las mansas aguas nos arrastran río abajo.


Descenso.


Hay que alejarse de las márgenes del río para evitar ser engullidos por la maleza.


Un descanso.


El tramo se nos hace corto, ya toca salir del agua.


Recogiendo.


Tras el deporte y la comida, un postre helado y a dormir la siesta.

3 d’octubre de 2004

Monte Perdido: Pedida de mano

He pasado todo el mes de septiembre organizando un evento que para mí tiene una vital importancia y que por culpa de las malas previsiones meteorológicas no he podido llevarlo a cabo hasta ahora, a principios de octubre; por suerte, antes de las nevadas. Para este domingo se espera un tiempo soleado apto para todas las actividades al aire libre.


Partimos hacia Torla y llegamos con tiempo de ver tranquilamente el paisaje antes de subir al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.


El autobús-lanzadera nos llevará en unos minutos hasta la Pradera de Ordesa. Todavía están cerradas las barreras de acceso al parque.


El Tozal de Mallo nos da la bienvenida y nos desea suerte en nuestra empresa de ascender al Monte Perdido.


Nos preparamos concienzudamente para la ocasión y comenzamos a caminar pausadamente desde la Pradera en dirección a la Cola de Caballo por el fondo del valle.


Un momento de descanso en el camino. Llevamos una pesada carga a nuestras espaldas.


Las gradas de Soaso llevan poquita agua pese a que ya ha comenzado el otoño.


Otra paradita contemplativa. La verdad es que la zona lo merece y no tenemos ninguna prisa, ya que hoy daremos por terminada la jornada en el refugio de Góriz, donde nos esperan para cenar.

El Cañón de Ordesa como telón de fondo.


Estamos llegando al fondo del valle y la última de las cataratas de Soaso nos muestra sus aguas.


El agua da paso al valle. En lo alto, el Perdido y el Pico Añisclo nos vigilan.


Siguiendo el sendero ajena a lo que se avecina.


Me he trabajado mucho esta jornada pero todavía no he tenido tiempo de recoger las herramientas...


Carmina con el Monte Perdido.


Poca agua recorre la pared de la Cola de Caballo.


El siguiente tramo, las Clavijas de Soaso, obliga a prestar atención en esta corta trepada equipada.


Una cadena y unas clavijas facilitan el acceso a la parte alta del Cañón.


Un camino de poco menos de una hora nos acerca hasta el refugio de Góriz donde pasaremos la noche.


Preparando el saco para dormir. La nochecita ha sido movida, con mucho ronquido y bastante calor.


Un rápido desayuno y salimos del refugio cuando todavía no ha despuntado el sol.


Hace fresco por la mañana, pero no demasiado.


Hoy nos espera un día memorable y el buen tiempo se apunta iluminando el Cañón de Ordesa desde las alturas.


Vamos subiendo tranquilamente disfrutando de las vistas en dirección al Cilindro de Marboré, ya bañado por el sol a primera hora de la mañana.


Alcanzamos el Lago Helado después de un momento delicado en un paso helado en el que un grupo de "montañeros" franceses no han tenido ni la paciencia ni la educación de guardar su turno y casi nos provocan un percance. Pero nada nos va a empañar el día, así que seguimos adelante.


Un cartel indica la peligrosidad de la senda que vamos a seguir. En principio, el cartel se refiere a la época invernal cuando la pala de nieve final se cubre de nieve y muestra su cara más fiera. De todos modos extremaremos las precauciones por si acaso.


Vamos subiendo por la penosa pedrera del Monte Perdido sabedores de que casi hemos alcanzado la cima.


La Escupidera queda ya atrás. En condiciones invernales, un resbalón es casi seguro fatal, ya que el monte se desvía hacia el precipicio del fondo de la imagen.


Por fin alcanzamos la cima del Monte Perdido a 3355 m. Estamos en la tercera cumbre más alta del Pirineo, únicamente superada por el Posets y el Aneto.


Ha llegado el momento que he estado esperando tanto tiempo y que ya anuncié en su día en mi primer post en el foro de mendiak en el que pedía consejo acerca de un tema comprometido.


En la misma cima del Monte Perdido le hice entrega a Carmina del anillo de compromiso que sellaba nuestro futuro juntos.


Le hice esta poesía y la respuesta a la petición fue afirmativa. Menos mal, porque ya teníamos toda la boda montada.


El descenso fue bastante más rápido que la subida mientras veíamos llegar nubes por el horizonte.



Vertiginoso descenso hacia el refugio de Góriz para recoger los trastos que hemos dejado allí por la mañana.


El último tramo por el bosque, ya más tranquilos lo recorrimos disfrutando de los últimos rayos de sol de una perfecta jornada en el Monte Perdido.