30 de novembre de 2005

HIELO EN EL MONTCAU

Sigo con mis rutas entre semana. Esta vez le toca al techo de la Serra d'Obac: el Montcau, que me espera gélido en esta mañana soleada. Salgo temprano del Coll d'Estenalles donde he dejado el coche en el solitario aparcamiento del collado.

El hielo está presente en la mayor parte del camino.

Montserrat asoma tímido en la lejanía mientras mis pasos se acercan a la cima.

Un descanso a mitad de camino para reponer fuerzas.

Desde la cima modesta de 1056 m, se observa todo el Pirineu nevado.


19 de novembre de 2005

Anochecer en el Mondoto

La proa del pico Mondoto se alza modesta sobre el Cañón de Añisclo mientras sus tresmiles vecinos le observan desde las alturas. Nos hemos acercado hasta Nerín, de donde parte un sendero que sube al Mondoto de una forma rápida. Buscams imágenes para el libro de Ordesa que hemos comenzado a proyectar y desde el collado entre el Mondoto y la Estiva las vistas pueden ser ideales.

Dejamos el coche en la cadena que evita el paso a los coches en verano hacia Cuello Arenas y Cuello Gordo.

Rodeados de boj vamos ascendiendo a veces por sendero a veces sobre la roca madre de la montaña. Es por la tarde y sabemos seguro que bajaremos de noche.

Poco a poco, metro a metro vamos ganando altura en dirección al collado.

Las arañas son las únicas que acompañan nuestro caminar.

Dejamos atrás la Estiva para alcanzar por fin la parte alta del collado desde donde vamos a poder observar los tresmiles de Ordesa.

Las Tres Sorores y las Tres Marías separadas por el Collado de Añisclo, paso natural desde Pineta hacia el sur. Nos encontramos en los límites del Parque Nacional.

Nosotros con el Cilindro, Monte Perdido y Soum de Ramond.

Una vez hechas las fotos y viendo como nos sigue la niebla desde el fondo del valle, atacamos los últimos metros hacia la cumbre de Mondoto.

Las nubes nos suben y el sol cae. Llegaremos justos a la cima para ver caer el sol definitivamente por el oeste.

Foto de cima, todavía con algo de luz, pero con los montes tapados por la niebla.

Ocaso.

Encendemos los frontales para el descenso.

Bajamos tranquilos mientras la niebla se ha retirado. Las luces de los frontales nos ayudan a encontrar los hitos de bajada.

Contentos y felices llegamos al coche cuando la noche ya se ha cerrado definitivamente.