16 d’abril de 2008

Agulla Sense Nom 1060 m, IV+

Primero con nuestro buen amigo Josu en Atxarte, luego jugando un poco en deportiva por escuelas catalanas, más tarde en Urriellu un par de veces: 2006 y 2007; y por fin nos hemos atrevido a salir solos a escalar una aguja de Montserrat, una facilita no os creais, pero que nos ha llenado de orgullo por haber sabido llevar a la práctica los conocimientos adquiridos durante este tiempo, eso sí, nos queda mucho por aprender...
La aguja elegida es la Agulla Sense Nom, muy cercana al refugio Vicenç Barbé y que ofrece una dificultad máxima obligada de IV+ en su último largo.


El primero de ellos es una trepada de 40 m que pasa de II a III y que Carmina atacó de primera sin titubear.


Luego me llegó el turno a mí, primero de alcanzarla y luego de atacar el segundo largo de la vía: un tramo de 30 metros de III que resolví bastante bien gracias a los buenos agarres que ofrecían las rocas del monolito.
Una vez alcanzada la reunión, el tercer tramo, el más corto de la vía con escasos 20 metros se resuelve sin más dificultad que el segundo, es decir, grado III.


El paso clave de la vía lo encontramos a unos 8 metros de la reunión del tercer largo. Se trata de un paso de IV+ con una buena chapa donde asegurarse, pero que me costó bastante de alcanzar, aunque finalmente lo conseguí a pesar del entumecimiento que sufría en mis manos debido al viento frío de la tarde montserratina.


Carmina alcanzaba mi posición en la cuarta reunión unos minutos después de que le diese vía libre.


Foto de cumbre con una cara de frío que echa para atrás, je je je.


Con la calma necesaria que requiere la actividad, montamos el rapel de descenso (30 m por la cara norte de la aguja) hasta el suelo. Y empezamos a descender, yo primero.


Y luego Carmina descendiendo del décimo piso...


Justo antes de llegar al suelo, la luna nos recuerda que es tarde y que habrá que sacar los frontales para regresar al coche. Llegamos ya de noche al aparcamiento de Can Maçana de donde habíamos partido unas horas antes de disfrutar de la soledad más absoluta de un miércoles por la tarde en Montserrat.



¿Cual será la próxima? Ya tenemos algún planillo en mente...ya os contaré.