22 de febrer de 2009

Alpinismo en el Montseny

Tras varias semanas de espera, ayer por fin pudimos acercarnos al Montseny a subir a Les Agudes por una vía desconocida para nosotros: una canal que se inicia en la cara NE de la montaña, a pie de carretera, bajo un puente en el km 24 de la carretera de Santa Fe. Desde casa la nieve ha disminuido bastante en la cara sur del Turó de l'Home en los últimos días, de ahí que no fuésemos demasiado optimistas pese a saber el estado del monte a principios de febrero.
Allí estábamos a las 10 a.m. y la montaña presentaba nieve en la canal desde más abajo de donde íbamos a empezar.


Antes de descender hasta la canal bajo el puente, nos calzamos los crampones y cogimos los piolets. El frío no era excesivo, el sol brillaba y tenemos muchas ganas de picar hielo.
Una treintena de metros nos separa de la canal que discurre por uno de los barrancos de la cara NE de la montaña.

Dejamos atrás el curioso puente y empezamos a pisar una excelente nieve en ocasiones cubierta por un fino manto de hojas del hayedo traídas por el viento.

Al principio la inclinación es bastante suave, pero poco a poco se va poniendo cada vez más interesante a cada paso que damos.

Aludes en el Montseny: para muestra un botón. Se trata de una pequeña purga, pero no quiero pensar qué sucedería en alguna otra zona menos encajonada y con más nieve acumulada. El alud tuvo lugar hace días, quizás semanas.

Más o menos a mitad de canal encontramos una zona donde la canal se encajona mucho más y forma un pequeño resalte de unos 3 metros donde el hielo se muestra descarnado.
El día, las condiciones y el monte nos permiten una buena sesión fotográfica. No tenemos prisa.

Seguimos monte arriba con intención de acceder a la parte alta del cordal más o menos en la mitad de la ruta de los Castellets. Ya falta poco.

Alcanzamos los Castellets y nos animamos a intentar subir el último tramo por la arista de la cual nos separa una endurecida pala de nieve.

Unos 50 metros por encima de la foto anterior, tras valorar el estado de las trepadas y el hielo acumulado en las zonas más expuestas, decidimos descender y ladear la cara norte de la montaña para atacar la cumbre por la vertiente NO. Habíamos empleado más de una hora en trepar y destrepar esa cincuentena de metros. ¡Cuidado!...¡Cuidado!...

El tiempo se nos empieza a echar encima, ya que las nubes empiezan a cubrir el cielo y nos queda un buen trecho hasta la cima.

Finalmente, tras ladear la montaña y subir por una canal accesoria que nos deja en la antecima, hollamos la cumbre sobre las 15 h. El tramo final presenta una nieve muy poco compactada y con poco grosor.

El descenso lo hacemos dirección a la Font de Passavets, pero por la vertiente más cercana a Les Agudes, con intención de acercarnos lo máximo posible al coche. Pudimos observar el gran destrozo ocasionado por los fuertes vientos del mes pasado en el bosque.

MAPA CON ITINERARIO APROXIMADO DE SUBIDA PINTADO EN AZUL

14 de febrer de 2009

Rupit

El pueblo de Rupit, situado a caballo entre las provincias de Barcelona y Girona, ofrece al visitante una de las más acogedorars estampas rurales de toda Catalunya.

Por sus alrededores estuvimos paseando durante horas, admirando las vertiginosas vistas que ofrecen sus barrancos.

Los magníficos saltos de agua del río invitan al baño... pero tendremos que esperar a que las temperaturas acompañen.

1 de febrer de 2009

Fin de semana rural

Tras varias semanas de preparación, por fin, a finales de enero conseguimos reunirnos un grupo bastante grande de gente para llenar una casa rural perdida en medio de la montaña del Bages, muy cerca del municipio de Callús. Nosotros llegamos a altas horas de la madrugada mientras que muchos ya estaban allí desde hacía horas.

El sábado estuvimos disfrutando de una lluviosa mañana en Cardona, donde aprovechamos para visitar el castillo y hacer una pasada rápida por las minas de sal.


Ya en la casa, al mediodía, empezamos a preparar la comida: calçots, carne a la brasa y all i oli; en definitiva un manjar que empezamos a degustar a las 3 de la tarde y que no terminamos hasta bastantes horas después... y hubo quien todavía tuvo fuerzas para cenar algo. Brutal.



El domingo, más de lo mismo: paseito bajo la lluvia por la mañana y copiosa comida al mediodía. Lástima del tiempo porque la compañía fue inmejorable. Esperemos que se repita pronto.