4 d’octubre de 2009

Puigmal: una noche en la cumbre

Desde hacía semanas teníamos planificada la ascensión al Puigmal -2913 m-, pero no sólo la subida y la bajada, sinó que pensábamos pasar la noche en la cima. El pasado sábado nos acercamos al Collado de Fontalba desde la población de Queralbs tras sufrir los 11 km de curvas de la tortuosa pista que asciende hasta el collado. Allí nos encontramos que estaban montando una duathlon para el domingo consistente en bici y carrera a pie.
El monte nos recibe con nubes caprichosas que danzan por sus faldas.

Partimos a las 16h del collado tras negociar el horario con la organización de la duathlon, ya que a las 10 de la mañana del domingo cerraban la pista desde Queralbs por la carrera. Nos espera un ascenso de unos 1000 metros en unos 4,5 km de recorrido.

Las primeras rampas ascienden en unos 400 metros al Cim de la Dou, vecino del Puigmal.

Atrás siguen montando el parking de bicis para la carrera de mañana.

Dando de beber al sediento.

Poco a poco ascendemos por el sendero balizado con banderolas de color rojo.

Descanso en los aledaños del Cim de la Dou. Las nubes esconden nuestro objetivo, que es ahora cuando tímidamente se asoma.

Recolocando alguna banderola tumbada por el fuerte viento que azota las laderas del Puigmal.

Atrás dejamos el Cim de la Dou para acometer los siguientes repechos, los más duros.

La niebla nos envuelve mientras ascendemos.

Finalmente parece que sobrepasamos las nubes y un cielo diáfano nos saluda al sobrepasar la cota 2500.

Un merecido descanso para quienes cargan con la casa a cuestas.

Espectro de Broken: Sombra que proyecta un observador situado en la cima de una montaña cuando el Sol está a su espalda y que se debe al efecto de difracción en una nube o banco de niebla. Alrededor de esta niebla aparecen anillos de luz coloreados. Lo extraño de este fenómeno es que el observador sólo ve su propia sombra pero no la de las otras personas. El nombre procede del pico de los montes Harz llamado Broken (Alemania). También se unas los términos 'gloria' y 'anticorona' para designar este fenómeno.

Tras el descanso, nos disponemos a caminar por el tortuoso sendero que en escasos 200 metros nos dejará a escasos metros de la cima del Puigmal.

Atrás las nubes parecen desistir de su ataque a las cumbres.

Un sinfín de zetas ascienden por las laderas del monte mientras un último grupo de nubes trata de llegar a nuestra posición.

El sol está a punto de fichar por hoy su jornada y nos quedan pocos metros para alcanzar al cima del coloso de la Cerdanya catalana.

Foto de cima con un viento gélido que hiere manos y cara.

La luna llena nos iluminará a partir de ahora, son las 20 h, hasta las 8 de la mañana que el sol comience su jornada dominical.

Últimas luces del sol antes de despedirse hasta mañana. Estamos solos en la cumbre.

Tonos malva a lo lejos mientras la luna gana terreno sobre las nubes.

Montamos el vivac en una zona resguardada del viento cuando vemos aparecer al primero de un ruidoso grupo de montañeros que convierten el lugar en su fiesta particular. Menos mal que tras la algarabía que duró hasta medianoche, se durmieron.

Poco a poco vamos conciliando el sueño, unos mejor que otros.

Mi noche no ha sido demasiado placentera, pero conseguí dormir algunas horillas.

Kira se encontró de lo más cómoda en la gélida noche del Puigmal.

Tras los rigores de la noche, el sol hace acto de presencia pasadas las 7:45 h del domingo. Viene para iluminar y calentar una noche que ha puesto a prueba la capacidad de aguante de los sacos y las fundas de vivac.

Disfrutamos de un magnífico amanecer de un nuevo día.

Constatamos que la temperatura ha rondado los -3ºC. Hasta el agua se ha congelado.

En pocos minutos organizamos las mochilas y nos despedimos de nuestros vecinos para emprender un vertiginoso descenso. Hay que llegar abajo antes de las 10 de la mañana si no quedemos quedarnos bloqueados por la carrera.
Mientras descendemos disfrutamos del panorama que tuvimos vetado la tarde anterior. A la izquierda el Pedraforca, a la derecha el Cadí.

El camino que se sigue por el cordal desde el Cim de la Dou no tiene pérdida.

Hoy, por fin, el Puigmal se muestra sin nieblas que le escondan.

Los primeros corredores de la duathlon se cruzan con nosotros cuando estamos a escasos 300 metros de desnivel del coche.

Las únicas nubes que permanecen retenidas, las de siempre en la Plana de Vic. Al fondo, el Montseny.

Cuando estamos llegando, el pelotón ha superado la primera parte del recorido que consiste en subir en bici desde Queralbs hasta Fontalba. Les toca ahora ascender el Puigmal, bajar a Nuria y regresar a Fontalba a por su bici. Desde allí descenderán a tumba abierta de nuevo hasta el pueblo.

Hemos llegado a las 9:30 h y nos tenemos que esperar unos minutos ya que faltan algunos ciclistas por llegar. A las 10 h nos dan luz verde para descender por la pista antes de que los primeros ciclistas comiencen su descenso.