24 de gener de 2011

PALLER DEL BOLL

Nos escapamos esta vez cerquita de casa para dar una vuelta por las cercanías de Riells del Fai, en la base de los Cingles de Bertí. Desde el coche ya curioseamos la zona un poco.

Aparcamos el coche en la parte alta del pueblo con vistas a la cara más agreste del Turó de les Onze Hores.

Cogemos un sendero que nos acerca a la montaña y que sale desde el mismo aparcamiento.

Ante nosotors, una formación rojiza, el Paller del Boll, que nos llama la atención.

Decidimos coger un desvío del camino que seguimos para acercarnos al Paller.

Papi e Irene.

No tardamos mucho en atravesar la espesura del camino y plantarnos en las cercanías de la cima del Paller.

Desde aquí parte un sendero que recorre el Cingle Vermell.

Foto de cima. 483 metros.

Descendemos por el camino explorando una especie de cueva de estalactitas al aire libre.

Poco a poco la frondosidad del bosque nos atrapa.

Y llegamos a una magnífica poza donde se nos cierra casi del todo el sendero y donde decidimos dar por terminada nuestra exploración. Allí comemos un poco antes de regresar.

Saliendo de la espesura.

Una panorámica de la zona desde el Paller del Boll hasta el Turó de les Onze Hores.

Una concha fósil.

El futuro...

Tras la jornada de monte, un descanso en el coche y a soñar con nuevas aventuras.


18 de gener de 2011

GALLETAS CON PEPITAS DE CHOCOLATE

No conozco a nadie que no le gustan las galletas de con pepitas de chocolate, realmente son un vicio. En casa son sencillas de preparar si se tiene una guía y los materiales necesarios.

Una vez hecha la pasta, sólo hay que añadir las pepitas de chocolate y remover.

Preparando las primeras bolas que al calentarlas se aplanarán.

Primera hornada hecha, vamos por la siguiente.

El resultado no puede ser más apetecible.


15 de gener de 2011

Trona de Bertí

Sábado por la mañana. Nos decidimos por fin a salir de casa. Es mediodía y nos plantamos en unos 25 minutos en el pueblo de Figaró a mitad de camino entre BCN y Vic. Una vez allí, hay que seguir la calle de la estación de tren hasta el Carrer Tagamanent y dejar el coche en una zona industrial un tanto escondida. Las señales del PRC-33 nos indican que estamos en el lugar correcto.
Nos preparamos cada uno con su mochila. Irene a mi espalda, Carmina lleva algo de comer y Kira estrena sus alforjas recién traídas de Oriente. El camino se inicia al final de la calle, justo a tocar de las vías del tren.

Seguimos el PR prácticamente toda la ruta. Esta vez nos toca cruzar un paso a nivel sin barrera que tampoco es que tenga demasiada visibilidad.

¿Alguien recuerda a Número 5?

Seguimos adelante por pista, un tanto embarrada y con bastante humedad. Kira parece que se va acostumbrando a su nueva mochila. Únicamente carga con una bolsita de chucherías para perro y su correa, además del mapa de la zona y el itinerario a seguir impreso en un folio.

Irene está todavía despierta, no tardará en dormirse.

Por fin, 10 minutos, dejamos la pista para adentrarnos en el estrecho sendero que nos toca pisar. Mucha humedad y ambiente gélido.

Marca del inicio de la ruta.

El sendero, en sus primeras estribaciones, está bastante erosionado por las riadas.

Pero luego se convierte en un agradable paseo por el bosque.

Las vistas son bastante escasas en esta primera toma de contacto con la zona, pero de repente se abre ante nosotros el paraje del Sot de Bac con sus esbeltas agujas presidiéndolo.

Seguimos subiendo un poco y un rellano nos permite disfrutar de amplias vistas del valle, esta vez sin impedimentos visuales.

Un riachelo para beber.

Antes de cruzar.

Nos detenemos unos 20 minutos para dar buena cuenta de la comida que traemos. Hemos comenzado la ruta tarde y la hemos planificado para comer a mitad de camino.
Una vez degustadas las viandas, seguimos el PR y por fin echamos vistas hacia la Trona de Bertí, nuestro objetivo de hoy.

Llegamos al collado de Pedradreta donde unas magníficas vistas nos esperan.

La familia ante la Trona.

Remontamos el cortafuegos y dejamos a un lado el Itinerari dels Cingles de Bertí. La Trona cada vez más cerca.

Seguimos adelante todavía por el PR mientras ascendemos por un camino de piedra que nos acerca a la parte superior de los Cingles.

Un senderito escondido a mano izquierda nos aleja del PR y nos acerca al final.

Decidimos atar a Kira dado el estrecho paso que hay que atravesar antes de la cima.

Vistas de los Cingles desde la cima.

Foto familiar en la cumbre de la Trona.

De regreso, de nuevo por el camino estrecho.

El sol se va retirando y nos obsequia con las vistas de la sombra de la Trona.

Un fósil en mitad de la montaña.

Un vistazo al vecino Tagamanent, a ver si le hacemos pronto una visita que llevo muchos años sin visitarlo.

Finalmente el sol se retira y podemos echar un último vistazo a la Trona antes de desaparecer por el sendero del Sot de Bac y llegar al coche con las últimas luces del día.

En total, más de 8 km de ruta y unos 450 metros de desnivel aproximadamente.