26 de febrer de 2011

Gorra Marinera. 1098 m

Son las 8 de la mañana en Montserrat. Hace un rato que hemos dejado uno de los coches en Monistrol y con el otro subimos hasta el Monasterio de Montserrat. Sorprende ver que no hay nadie en la siempre bulliciosa plaza. He quedado con Luis, a quien hace más de un año que no veía para pasar un día de escalada. Desde las cercanías del aparcamiento vamos viendo las primeras agujas, es la zona de Gorros.

Dejamos atrás la zona religiosa y comenzamos a subir escalones en la fresca mañana montserratina. La conversación animada nos distrae del cansino camino de ascensión.

El Pas dels Francesos, un largo tramo de escaleras que nos planta justo delante de la zona de Gorros. La escalera desde abajo.

Y desde arriba.

Las cámaras sacan humo. Enfrente el Gorro Frigio, las Magdalenas, la Gorra Marinera y el Trencabarrals.

Nos decidimos por la Gorra Marinera, la más modesta de las cuatro agujas del grupo principal de Gorros.

Tras un buen rato de porteo de material, alcanzamos la canal entre la Gorra Marinera y la Magdalena Inferior. Nos espera el tramo conocido como l'Escala de Jacob, una empinada y bastante desmontada zona de peldaños que nos acerca a la base de ambos monolitos.

Nos decidimos por una vía que nos parece asequible dado el mal ambiente meteorológico que nos rodea y que nos echa para atrás con otros posibles objetivos. Luis ataca el primer largo.

Pronto observamos que hay quien no tiene consideración con las vías que ya se han equipado y que se dedica a entorpecer el camino de los escaladores menos avanzados. En definitiva, un largo imposible de asegurar a menos que lleves tu propio material, como es el caso de Luis que lo aseguró con un par de friends en puntos estratégicos.

Me lanzo pared arriba tras los pasos de Luis mientras él me asegura desde la R1.

Pasada la primera reunión, un segundo largo interesante, nos acercamos a la cima de la aguja tras superar un resalte comprometido.

Desmontando la reunión de cima una vez nos hemos reencontrado arriba. Las vistas hubiesen sido magníficas de no haber sido por la niebla que a duras penas permite ver la pared.

Foto de cima en la Gorra Marinera. 1098 m.

Toca descender, que el viento y el frío calan en los huesos. Preparando el rápel desde la R1.

Luis descendiendo de la Gorra.

El descenso lo hacemos por PR hasta el Plà dels Ocells y la Ermita de Santa Ana hasta el Monasterio donde la niebla ya ha cubierto los Gorros por completo.

Una vez abajo, algo de picar en Monistrol para llenar el buche.

En otra ocasión podremos permitirnos atacar nuevos objetivos, esperemos que con mejor meteorología.

12 de febrer de 2011

Sant Jeroni, circular desde Vinya Nova

Una de las más clásicas rutas en la montaña de Montserrat es la que asciende a Sant Jeroni desde la Vinya Nova en Collbató. Hasta ahora habíamos subido siempre por el Camí dels Francesos al este del restaurante; mientras que el descenso lo hacíamos hecho por CAmí del Pont. Esta vez hemos variado el sentido de la ruta y la sensación ha sido más que interesante al cambiar un poco las vistas de subida.

Partimos de la Vinya Nova sin demasiadas prisas rodeando el amplio aparcamiento del restaurante que allí está enclavado.

Dejamos atrás una zona de trabajo y una portezuela para el ganado. Atravesamos el torrente seco y pronto localizamos un cartel del camino a seguir, que a partir de ahora estará marcado en blanco hasta la zona alta de la montaña.

Carmina y Montse dan los primeros pasos por el amplio camino, que da la sensación de haber sido arreglado recientemente.

Una parada para contemplar las vistas y disfrutar del olor a calçots que desprende la masía de donde partimos hace un rato.

Una foto en una aguja a pie de camino.

Seguimos adelante por el barranco, que en esta zona está bastante encajonado.

Una curiosa cueva que puede servir de protección de días grises y amenazadores. Por sorpresa, estaba limpia.

El bosque es húmedo y tupido. La sensación de calor es importante.

Irene no se ha dormido de momento en todo el trayecto de subida. Más bien no para de soltar grititos y de reír.

Flanqueo por roca. En ocasiones la montaña desnuda atraviesa los senderos.

Finalmente enlazamos con la parte alta en la zona de la Sajolera. Admiramos por fin vistas amplias de la montaña. Al fondo el Gorro Frigi.

Hacia el este se aprecia el Montgròs, muy lejano; y la Albarda Castellana, más cercana.

Kira, abriendo el camino mientras nos dedicamos a la contemplación montserratina. Estamos a punto de enlazar con el Camí Nou de Sant Jeroni que viene del teleférico de Sant Joan. Es decir, se está a punto de terminar la tranquilidad de la montaña por un buen rato.

Decidimos detenernos y comer algo.

Unos bocadillos caseros preparados con cariño con pan recién horneado de la mañana.

Fruta recién cogida de la planta.

Y un buen trago antes de seguir adelante.

Irene cambia la montura y se monta al espalda de mamá en esta zona más suave del bosque.

A lo lejos se divisa el mirador de Sant Jeroni, nuestro objetivo.

El sendero, en ocasiones lleno de hormigón y con curiosas pasarelas, permite un agradable paseo por el bosque. Acabamos de enlazar con el Camí del Monastir por el Plà dels Ocells. O sea, un montón de gente curiosamente equipada para la alta montaña...: pantalones de pinzas, americanas, mocasines, algún taconazo, etc.

Instantánea familiar.

Avanzando por el bosque, cada vez nos falta menos.

La ermita de Sant Jeroni a los pies del techo montserratino.

Nos espera un último repecho: las famosas escaleras de subida a la cima, que curiosamente son evitables a escasos 2 metros de la misma por un senderito que intentamos seguir dentro de lo posible.

Últimos metros de escalera.

Y por fin la cima.

David y Montse en la cumbre de Montserrat.

Nosotros en la cima. Kira estaba contemplando la llegada de un grupo de gente que subía por la vía ferrata.

Iniciamos el descenso lo más rápido que permite el dar el pecho a una pequeña hambrienta.

Buscamos el Camí dels Francesos para descender. De nuevo Irene pasa a mi espalda donde dormirá prácticamente hasta llegar a la pista de la Vinya Nova.

Un poco de nieve de las últimas nevadas de hace varias semanas.

El descenso a Can Jorba, marcado en naranja, es el itinerario a seguir. Bastante cerrado en ocasiones dada la cantidad de vegetación que invade el camino. A mi modo de ver, bastante más incómodo que el camino de subida.

Pero con unas imponentes vistas desde el Montgròs a la Albarda Castellana, pasando por la Salamandra y el Sant Jeroni entre otras.

Dejamos a la izquierda el Camí de la Sajolera mientras vamos perdiendo perspectiva sobre la montaña.

L'Ajeguda nos guarda los últimos rayos de sol.

Cansancio, sed y dolor de rodillas se mezclan a partes iguales en la parte baja del sendero.

Raíces invadiendo algunos puntos del torrente de bajada. En definitiva, bastante incómodo.

El sol se despide, a nosotros todavía nos queda un rato de bajada.

Ya casi nadie habla, se nota que hay ganas de llegar abajo.

El sol se va a dormir.

Irene se despierta. Estamos en la pista de acceso a la Vinya Nova.

Un trago de agua de la mochila.

Un poco de agua para Kira cortesía del restaurante. Para el resto unas cervezas y unas risas para celebrar la consecución de la ruta.

Buena ruta circular y con impresionantes vistas. Y para terminar un grabado del siglo XVII.

Un consejo para mí, para que me acuerde en futuras ocasiones: sube por el Camí del Pont hasta arriba y al descender coge el sendero de la Sajolera que te devuelve al Camí del Pont para descender.