6 de març de 2011

TURÓ DE LES ONZE HORES - 666

El Turó de les Onze Hores, también conocido como Castell d'en Bes, de 666 metros de altitud, es una punta de los Cingles de Bertí que, desde Riells del Fai, es un pico bien diferenciado que domina el pueblo. Su nombre se debe a que la gente del campo se guiaba por el sol para conocer qué hora era. En Riells, cuando el sol tocaba este pico, significaba que eran las 11 de la mañana, hora de la bebida. Hace unas semanas habíamos estado inspeccionando la zona y subimos al Paller de Boll, pero nos quedó pendiente ascender al 666, como yo le llamo.

Esta mañana nos hemos dirigido de nuevo a Riells del Fai donde hemos llegado pasado el mediodía con intención de subir, comer arriba unos bocadillos y regresar por la tarde. El mapa de la ruta que íbamos a realizar.

Riells del Fai a mediodía.

Aparcamos el coche en la parte alta del pueblo, en el Camí de Can Quintanes.

Esta señal indica precisamente lo primero que hemos visto nada más salir del coche, tres moteros que bajaban por la pista de tierra...

Las señales en verde nos señalan el camino a seguir en esta primera parte del recorrido, que discurre por una pista de tierra que conecta varias masías: Can Berga, Can Quintanes...

El Turó de les Onze Hores se recorta a lo lejos. Hay que buscar un punto débil en la cinglera para acceder a la parte alta y poder coronarlo.

La pista es cómoda para el paseo tranquilo y va rodeando la montaña, de curiosos colores bien diferenciados.

Unas cuantas masías después de comenzar el camino, atravesamos Can Quintanes, donde un par de perros ladran como posesos a quienes se atreven a atravesar sus dominios.

Una furgoneta de las de antes.

Posado familiar en la pista de subida.

Un buen rato después llegamos al punto clave de la ruta. Aquí abandonamos la pista para adentrarnos por sendero en los dominios del águila, amenazada en esta zona. Seguiremos marca naranja durante un rato.

El camino se enfila por la montaña cambiando bruscamente la tónica de la ruta.

La arena rojiza es característica de este tramo del recorrido.

Una amplia panorámica nos permite observar el camino recorrido y el camino por recorrer.

La misma carena nos obliga a coronar el Turó Roig, 551 m.

Ya que estamos, foto de cima.

A lo lejos, siguiendo los Cingles, se observa una canal herbosa que es el punto débil de la montaña. Se conoce como Grau Traver y por allí discurre el sendero de acceso a la parte alta.

A partir de ahora seguiremos marcas azules.

Kira espera paciente al rebaño.

Irene va durmiendo a ratos a mi espalda mientras vamos ganando metros.

El tramo que viene a continuación es mejor hacerlo en manga larga y con pantalón hasta las botas, los pinchos no perdonan...

Ascendiendo con el riguroso calor de marzo en Catalunya.

Al borde del abismo.

El Grau Traver es un sendero más o menos cómodo a través del bosque.

Estamos junto a la pared de los Cingles y observamos un jardín de cactus y un montón de vías de escalada equipadas.

Conseguimos salir del zarzal continuo de Grau Traver y accedemos a un magnífico mirador de la zona. Debemos rodear el pico a nuestra espalda y descender por la carena hasta la cima... ¿¿??.

La sorpresa del día nos la llevamos al llegar a las amplias explanadas de la parte trasera de la montaña. Un lugar ideal para el bocadillo y la contemplación.

Estamos junto a Can Mestret.

Rodeamos el Pico y comenzamos a descender por la pista siguiendo marcas azules.

El camino permite acelerar un poco el paso al ser descendente.

Un poco de agua para reponer fuerzas.

Dejamos Can Traver en la parte alta de la montaña mientras seguimos camino hacia el Turó de les Onze Hores.

Las marcas moradas son ahora las que tenemos que seguir.

Ya queda menos.

Un poco de zarzing al borde del abismo (I).

Un poco de zarzing al borde del abismo (II).

Un poco de zarzing al borde del abismo (III).

Para llegar por fin a la antecima, una amplia explanada donde termina la pista de marcas azules.

El sendero de acceso al pico está cubierto de vegetación, pero no hay pinchos. Menos mal.

Las marcas moradas nos llevan directos a la cima.

Pero antes una pequeña trepada final.

Amplia cumbre y amplias vistas sobre el pueblo de Riells del Fai.

Foto de cima, 666 m.

De regreso a al antecima descubrimos que los bocadillos se han quedado en casa, nadie los ha metido en la mochila. El hambre aprieta, pero el desayuno ha sido copioso y nos permite aguantar hasta llegar abajo.

Dos princesas.

Descubriendo las rocas y el tomillo.

O jugamos todos, o pinchamos el balón.

La pista, que ahora asciende por las laderas de la montaña nos acerca de nuevo al Grau Traver para iniciar el descenso.

Can Mestret al fondo.

Segunda parada en el camino para que Irene se entretenga un rato con Kira.

La imagen de la paciencia. Y lo que le queda...

Mis chicas en la tercera parada de descanso al descender.

Tía y sobrina.

El camino de descenso lo ameniza Carmina con una cancioncilla para que Irene aguante el retillo que queda hasta llegar a la pista y podamos sacarla de la mochila. Ella se duerme y los demás terminamos con una canción pegada en el cerebro.

Turó Roig, se entiende el nombre del monte al atardecer.

Irene dormida a lomos de su mamá.

Una avioneta sobrevolando el monte.

Luces al atardecer.

Irene se ha despertado y hemos optado por sacarla de la mochila y distraerla entre todos para que luego nos permita meterla en el coche la media hora larga de camino que tenemos hasta casa.

Los árboles floridos esperando que no lleguen más heladas este invierno que ya termina.

Yo quiero ir con papi otro rato...

Que me lleva a caballito.

Y me da agua del camel-bag.

Llegamos al coche cuando las últimas luces del día doraban la montaña.

Un total de 5 horas y media con paradas incluidas nos ha llevado completar la ruta, que he marcado en la correspondiente ortofoto.