17 de desembre de 2011

ABRIENDO HUELLA: NO TE LO PIERDAS

Os presento un libro que merece realmente la pena, y que lo podréis conseguir a un precio inmejorable, se trata de una pequeña joyita llamada "Abriendo Huella".


Es un atlas de gran formato con fotografías espectaculares a todo color de todo el territorio del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Comprende la totalidad del territorio protegida en las distintas épocas del año, así como de una amplia selección tanto de flora como de fauna.
Más de 300 páginas a todo color con la más alta calidad de materiales. Tiene una cuidada presentación, encuadernación con tapa dura y muchísima calidad.
Un lujo de documento al alcance de tu mano con una rebaja muy importante sobre el precio original.
El precio es de 10 euros (gastos de envío no incluidos).
Si te gusta la naturaleza y la montaña, no lo dejes escapar.
para más información, contacta directamente con nosotros (los autores) enviando un email a atreyu6791@gmail.com
NO TE LO PIERDAS

9 de desembre de 2011

TORRASSA DEL MORO

En la categoría de "Montaña delante de casa" existe una colina de 413 metros coronada por una torre de vigilancia: la Torrassa del Moro, en el término municipal de Llinars del Vallès. Allí nos dirigimos para intentar coronarla con Irene a pie.

Para llegar a la base hay varias opciones. optamos por la que parte de la carretera entre Dosrius y Argentona, cerca de una cantera siguiendo las indicaciones de la Torrassa.

Dejamos el coche en una pequeña explanada cerca de unas masías medio en ruinas. Un solitario coche hace compañía al nuestro. Irene se encarga de llevar a Kira mientras organizamos lo que vamos a subir.

Esperando el pistoletazo de salida.

Primeros pasos por la pista de tierra que nos acerca a nuestro objetivo.

Irene no quiere saber nada de ir con nosotros y prefiere desmarcarse en solitario.

Hasta que llega el momento de empezar a recolectar piedras y guardarlas en los bolsillos de papá.

Y de mamá, que tampoco se escapa de ir cargando rocas.

Foto familiar a media subida.

Todavía un largo techo nos separa del desvío que debemos seguir a mano derecha siguiendo el GR que nos llevará a la cima.

Una, dos y treeeeeeeeeeeeeeeeeeeeesssss.

¿Quieres un poco de esto que he recogido?

Al FUSS!!!!!

No podemos dejar de lado un magnífico bastón cuando se pone al alcance de la mano...

Finalmente localizamos el sendero que sale de la pista a mano derecha y que nos acerca a la parte alta de la montaña.

Un descanso mientras Kira vuelve de explorar el recorrido.

Madroños maduritos para degustar antes de llegar arriba.

Todos queremos recolectar alguno.

Dando de comer al hambriento.

Los últimos metros son llanos y nos acercan a la parte alta rápidamente.

Torrassa del Moro, restaurada hace poco y libre de los andamios que la han vestido los últimos tiempos.

Foto familiar en la cima.

Nos despedimos de la torre con un fuerte abrazo esperando volver a visitarla pronto.

El descenso lo hacemos por el mismo camino, primero a caballito.

Luego al trote.

Y finalmente al galope. ¡Cómo se nota que la comida está preparada y lista para degustarse!

Croquis de la ruta realizada apta para niños pequeños, ya que transcurre en su mayor parte por pista.


8 de desembre de 2011

Pedraforca: casi estival en diciembre

De nuevo al Pedraforca... Esta vez con Erik, quien tenía pendiente subir un monte desde hacía más de tres años. Surgió casi sin querer la posibilidad de ascender al coloso y no lo pensamos. A las 7 de la mañana nos encontrábamos en el punto de reunión y a las 9:30 estábamos en el mirador de Gresolet, donde se inicia la ascensión.

El camino elegido es el del Coll del Verdet, ya que es el único que ofrece la posibilidad de subir con algo de nieve, muy escasa por estos lares. Cargamos los pinchos en la mochila y emprendimos la caminata.

Al poco rato llegamos al refugio Lluís Estasen, desde donde vemos la Canal que ascenderemos totalmente libre de nieve.

Panel informativo en el refugio advierte de la presencia de hielo.

Paso angosto no apto para los más robustos.

El camino estaba curiosamente acondicionado en las cercanías del refugio. No recordaba que estuviese tan bien cuidado la última vez que subí (y no hace tanto).

Llegados al desvío, nos encaramamos a la roca y nos acercamos al Coll de Verdet usando las manos.

La umbría de la montaña no nos recibe con manto blanco.

Pero sí con torrentes helados.

Detalle del hielo en la hierba.

Detalle de las arrugas de un árbol fallecido.

Estamos llegando a la parte alta. ya vemos el Coll del Verdet, nuestro siguiente punto de control.

Una vez allí, nos abrigamos para protegernos del frío viento que azota nuestras caras y nos dirigimos a la zona más entretenida de la ascensión.

Un interminable montón de trepadas no demasiado complicadas, pero sí heladas, nos esperan.

Un rebeco nos contempla desde la arista.

Por delante, un numeroso grupo de gente. El riesgo de caída de piedras es alto, y así sucede. Un grupo en lo alto hace rodar unas piedras y una de ellas impacta en un chaval que forma parte de un grupillo de chicos que parece que han ido al Pedraforca por primera vez.

Primeros auxilios en la montaña. No es más que una pequeña brecha en la cocorota, pero que sangra abundantemente. La gente que pasaba les aconsejó descender, pero decidieron subir de todos modos pese a la poca experiencia que comentaron tener. Todos les advertimos que si más arriba se les complicaba algún paso, el descenso por donde estábamos subiendo sería mucho más peligroso que seguir adelante. Decidieron continuar. Esta vez tuvieron suerte y consiguieron subir y coronar la cumbre, pero a veces sobrevalorar el propio nivel puede jugar malas pasadas. PRUDENCIA, POR FAVOR.

Seguimos trepando hasta el final de la arista. Un último trecho helado fue la mayor de las dificultades antes de poder ver por fin la cima del Pedraforca.

Un vistazo al camino que nos queda por recorrer. Un sinfín de trepadas y destrepes que, al estar al sol, no complicaron más la ascensión de nadie (por suerte).

Un descanso para reponer fuerzas antes de seguir.

Descendiendo de nuevo unos metros antes de volverse a encaramar a la roca.

Por fin, tras tres o cuatro subidas y bajadas, alcanzamos la cima.

Foto de cima a 2497 metros. Un buen bocata, un par de mandarinas, un zumo y un plátano son lo mejor para reponer fuerzas.

Nieve en las zona del Puigmal.

Nieve en Andorra y casi nada en el Cadí, al menos en la cara sur.

Port del Compte... nada de nada.

Repuestos de la subida, iniciamos el descenso por la canal central del Pedraforca, la famosa Tartera.

Un lugar donde la más oscura de las botas se vuelve blanca y donde unas botas que se precien deben ser probadas alguna vez. No apto, a mi modo de ver, para calzados de caña baja o de suelas excesivamente blandas. Hay que echarle valor y trotar un poco monte abajo, dejándose deslizar por encima de la grava.

Finalmente, tras 6 horas en el monte (3 y media de subida con alguna parada), el descanso en la cima y las dos horas de bajada; llegamos a Saldes donde una butifarra y unas patatas bravas con cerveza nos esperan. La última luz del Pedraforca nos despide hasta la próxima.