26 de juny de 2013

VIA VERDE TERRA ALTA: DE BOT A LA FONTCALDA

Al regresar de mi escapada a la Rocamala, me he encontrado con la actividad de hoy casi organizada. nos vamos a la Vía Verde de la Terra Alta a la que podemos acceder desde el mismo camping. 


El recorrido, una vez en la estación de Bot (a la que llegamos en más o menos 1 km de recorrido desde el camping), tiene unos 6 km de longitud que haremos primero de bajada y luego de subida al regresar.


Foto familiar junto al mobilehome antes de alquilar las bicis para el recorrido.


Nos ha costado cuadrar la logística ya que una de las sillitas no estaba físicamente en el camping y el remolque que habíamos escogido en primer lugar ha sido rechazado abiertamente por los dos pequeños.


 En marcha desde el camping en dirección a Bot. Parece que nos hemos organizado bien. Las chicas juntas y los chicos juntos, al menos de momento.


Llegamos en un ratito a la estación de Bot y seguiremos hasta más allá de la antigua estación de Prat del Compte.


Si nos destruyen las montañas, levantaremos las barricadas.


Foto familiar en la Vía Verde.


Qué bien se lleva esta parte descendente del camino...


Amplia panorámica de la zona desde la pista.


Adiós, que se nos escapa el carricoche.


Vamos rodeando en todo momento la Falconera y la Rocamala.


Un billete de tren de la época costaba 15 pesetas (qué extraño se hace escribir su nombre...).


Varios túneles nos esperan en los que será necesaria la luz de las linternas.


En el interior del túnel está bastante oscuro pese a la luz artificial que se dispara al detectarnos el sensor.


Saliendo del túnel uno parece que se siente más vivo.


Un escenario del Far West. En cualquier momento nos saltan los indios encima.


La Agulla de Bot, cada vez más cerca.


El río Canaletes sobre el que transitamos.


Iván, con cara de circunstancias y la boca llena de galletas.


La Roca de Migdia a nuestra espalda sobre el río Canaletes.


Sin nosotros.


Seguimos adelante a por el penúltimo túnel, el más largo de hoy ha sido de 749 metros de longitud.


Encendemos linternas.


Tirando de flash en la oscuridad.


Llegamos a la estación de Prat de Compte, hoy en desuso.


Iván no sabe si dormir o despertarse.


Una visión inédita de la Rocamala y la Falconera.


Con mi cumbre de esta mañana a mis espaldas.


Un último viaje hacia la oscuridad iluminada por los frontales.


Venimos y vamos hacia la luz.


Al salir del túnel, el terreno desciende alejándose de la Vía Verde en dirección a la ermita de la Mare de Déu de la Fontcalda.


Donde encontramos un buen número de escolares ruidosos en pleno baño.


¡¡Yuju!!. ¿Me seguís?


Sí, ya venimos.


Pues me voy con papi.


El paraje por el que transita el GR es idílico e invita a un baño refrescante.


 Aunque hay que tener en cuenta la fauna acuática.


Unos metros más abajo, cerca de la ermita, una fuente de agua caliente mana sin parar sobre las aguas de una piscina habitada para el baño tranquilo de media docena de personas.


Allá que vamos. El enclave es impresionante.


Vamos a remojarnos un poco. No apetece un baño porque luego hay que regresar mojados en la bici.


Una vez en condiciones, decidimos regresar por la Vía Verde siguiendo las señales.


Remontamos los 200 metros que habrá hasta llegar de nuevo al primer túnel y cambiamos de nenes.


Tenemos pensado realizar una parada en la zona de Prat de Compte, justo bajo la Agulla de Bot.


 Donde un parque infantil nos espera.


Un bocata y un poco de pasta para comenzar a llenar el buche en las mesas del merendero de la estación.


Y luego un poco de juego en el tobogán y los columpios. Aquí ayudando a Iván a bajar por la rampa.


Luego ya se lanzó él solo... de cabeza y gateando a toda prisa.


Algo que Irene rápidamente aprendió, ya que no se le había ocurrido nunca. La que nos espera es pequeña si se juntan las fábricas de ideas a la vez...


Un poco más cansados, de nuevo en las sillitas.


Nos despedimos que nos queda un buen tramo todavía y la tendencia del terreno es ascendente, poco, pero va subiendo y se nota.


Al final, regresamos sanos y salvos al camping donde nos espera la "casa de las moscas"... ja ja ja.