25 de maig de 2013

CASTELL DE MONTCLÚS

El otro castillo que hemos visitado este fin de semana es el de Montclús en Sant Esteve de Palautordera. Una ruta sencilla, muy cortita, pero no exenta de su qué, sobretodo para los más pequeños.


Hemos dejado el coche cerca de la ermita de Santa Margarida para dirigirnos rápidamente hacia la hípica de Can Marc. 


Allí, un amplio aparcamiento recibe a los clientes del lugar, pero hemos preferido alejarnos un poco y hacer la ruta un poco más larga.



Superada la zona de caballos, un cartel nos indica el camino a seguir.


Descendemos unos metros hacia la riera de la Tordera.


Que por su caudal impide ser cruzada por el caminito de piedras de otras ocasiones. Hay que remojarse los pies un poco, así que cargo primero con María y la dejo al otro lado.


Cruzo de nuevo para recoger a Irene.


Y luego para fotografiar a Carmina, que ha hecho un gran esfuerzo contra el frío al cruzar con Iván a cuestas.


Calzados de nuevo y con los pantalones en su sitio, volvemos a pisar terreno seco.


Nos adentramos en el bosque, un tupido vergel nos espera.


Posado, uno de tantos.


El sendero discurre por ente bosque y se encuentra en muy buenas condiciones de conservación. Se nota que mañana hay una competición en el pueblo, porque está lleno de banderolas de propaganda.


Posando, de nuevo.


El musgo, ese gran desconocido que descubrimos el otro día.


Presente en piedras y árboles.


El terreno está a punto de cambiar radicalmente.


Ya que entramos en un bosque de eucaliptos impresionante.


Sólo hay que seguir las indicaciones hacia el castillo, pronto llegaremos. ¿Verdad?.


¿A coll un ratito?


Por fin, la muralla exterior del castillo nos recibe. Sólo tenemos que rodear la edificación para poder sitiarla.


Restos de muralla.


Tanto posar y las niñas se escapan...


Menos mal que posar en terreno pedregoso es de lo más divertido.


Foto finish en el Castell de Montclús.


Oteando el horizonte desde uno de los ventanucos.


El regreso, con remojón de pinreles incluído, termina en la hípica disfrutando de alguna de las clases de equitación.


Croquis de una de las rutas infantiles más variopinta de la zona. El asunto de la riera y cómo cruzarla tiene su cosilla. No es la primera vez que nos mojaremos, aunque esta vez el caudal no era tan fuerte como hace unos años en que no pudimos ni tan siquiera intentar cruzarlo.



24 de maig de 2013

CASTELL DE BURRIAC

Estupenda ruta la que nos aguarda cerca de la población de Cabrils en el litoral de Barcelona; muy cerquita de Mataró. Llegamos por carretera hasta el aparcamiento situado en la falda de la montaña que desde lejos presenta esta atrayente estampa. A lo lejos, las nubes de las que hemos huido esta mañana al salir de casa.


Dejamos el coche en la parte baja del monte y nos disponemos a caminar, hoy con una invitada de lujo, nuestra sobrina María que se muestra nerviosa por ascender su primera montaña.


Juntas de la mano e intercambiando de mochila en numerosas ocasiones las primitas dejan atrás el coche para adentrarse en su aventura.


Del aparcamiento parte un senderillo descendente que nos meterá de lleno en el bosque. Es aquí donde nos cruzaremos con uno de los dos montañeros que veremos en todo el día. Le dejamos claro que no son hermanos todos, sino primos. María lo tiene muy claro. Ja ja ja.


Unos metros más adelante, las marcas blancas indican el inicio del empinado sendero en el bosque que nos conducirá hasta el castillo.


En ocasiones, echar mano a las raíces ayuda a seguir por el resbaladizo terreno.


Un buen sitio para reposar lo ofrecen los múltiples rellanos entre las continuas afloraciones de las raíces de los árboles.


Iván, ajeno a la trepada, va tomando notas para cuando le llegue el turno.


Y parece que le gusta el asunto.


Cualquier roca es buena para pararse a posar un rato.


¿Esto es escalar?


Bueno, más o menos. ¿No?


Kira, siempre adelantada, nos pastorea cuando nos retrasamos un poco.


De nuevo la mano a la roca. Se notan las maneras.


A pesar de la cortísima edad.


Cuando parece que ya las dificultades terminan, una rama caída dificulta el paso a los adultos; que no a los pequeños.


Sucesivas canales nos acercan en pocos metros hasta la parte alta del sendero.


Una última trepada con buena roca permite ascender aprovechando la adherencia.


En la parte alta siguen las marcas blancas.


Es el único punto en el que un apoyo moral hace que Kira se decida a subir sola.


Últimos metros: ya se ve la torre del Castell de Burriac.


A nuestra espalda, a lo lejos, el mar bañando las costas de Barcelona.


Al asalto del castillo.


Última dificultad del sendero que sube fuerte prácticamente la totalidad del desnivel de la excursión.


Una vez en la pista, nos espera una escalinata que rodea el castillo.


¿Venís?


El fuerte viento nos agita el pelo.


Las ventanas para los tramposos, las chimeneas para los pobres, los lavabos son para los parásitos, los vencedores, usan la puerta (Bruce). 
Y por ella accedemos al castillo.


Primero de los paneles informativos que hay en las estancias inferiores del lugar.


Para llegar arriba, una escalera metálica nos facilita el acceso.


Foto finish junto a la torre a 393 m.


Panel en la zona alta del castillo.


Hoy las nubes entorpecen las vistas, pero algo podemos ver.


¿Dónde se han escondido?


¡Ah!, estáis ahí...


Para descender, recorremos unos metros en común con el itinerario de subida, pero seguiremos otra ruta hasta el coche, que se ve desde arriba.


El Montcabrer.


Por la otra vertiente hay marcas que indican el itinerario hacia el castillo.


¿Comemos aquí?


La pista de descenso permite un caminar más cómodo.


Detalle del monolito junto a la pista.


Qué satisfacción ver que la ruta ha gustado. Eso se refleja en las sonrisas.


Kira, también se ha comportado como una campeona incluso en los posados familiares.


Descenso a la carrera.


Se hace tarde y hay hambre, pero...


...nos cansamos: ¡A coll!... por partida doble.


Y espérate que pronto me apunto al correteo.


María, en la parte baja ha decidido dormirse un rato.


Menos mal que ya estábamos a punto de completar la ruta y el coche nos esperaba en el aparcamiento a 229 m.


Al final, el cansancio ha podido con ellos y han tenido un viaje de regreso de lo más plácido.


Croquis de la ruta circular de algo más de 170 metros de desnivel ideal para ir con niños. Importante que vayan acompañados de adultos y que tengan una mínima experiencia en el monte, hecho que facilitará la labor de quienes les acompañan. Cuidado que la subida por el sendero es un tanto resbaladiza.


Qué bien siente ir al monte en viernes. No hay nadie.